martes, 3 de julio de 2018

De los Primeros

Era un día normal cualquiera, estaba durmiendo, estaba soñando.
Dentro de él, me encontraba yo, en una casa que no era mi casa, una casa que se asemejaba a alguna de esas de mi infancia, relativamente normal, se podría decir que cuadrada? pues todas sus habitaciones, instalaciones y forma en si eran un cuadrado o un rectángulo. Me encontraba en el garaje, ayudando a mi padre con tareas del hogar, estábamos reparando algo mecánico, seguro alguna auto parte o parecido, entre charla y charla, surge la idea de decirle mi orientación sexual, la cual en ese momento para poner a mi padre a prueba, le dije que era homosexual (lo cual es falso, me considero bisexual, con cierto índole asexual) para ver cual era su reacción. En ese entonces, el estalló de furia y frustración, pues su nene mas grande, el hijo prodigo de la familia, por deducción no tendría hijos biológicos, no continuaría con el linaje de su familia según teorizaría en su cabeza.
Luego de una enérgica discusión, por fin se termina, a modo inmaduro y de bronca, decido salir de mi casa, irme un rato, ver como estaba el afuera. Salgo, me encuentro saliendo de mi barrio, de mi calle, me encuentro con una serie de túneles en forma de laberinto, resultaba ser el complejo sistema de transporte de tren de esa ciudad soñada. Camino al costado de las vías, no como en las películas, camino como dentro de un túnel, un túnel que sube, que baja.
Luego de una larga caminata, se me ocurre salir de ahí, ir a una especie de calle donde todas las casas parecían de madera, como si fueran casas de playa, montadas en altura, al lado de un lago que parecía no tener fin. Me encuentro en el inicio de dicha calle a un grupo de gente, casualmente todos scout, con pañuelo, se dirigían a una sede scout, a hacer su actividad de todos los sábados, recién ahí me entero de que día de la semana era, y el porque casi no había visto trenes funcionando, pues claro, era sábado.
Sigo a estos chicos, a los cuales prometí visitar su grupo, los sigo, vamos de a poco pasando al lado de las casas de playa montadas en lo alto. No tuve mejor idea, que ir de palo en palo de las casas, como si fuera yo un mono y dichas bigas sean arboles, mi imaginación no tenia limite, en ello, me resbalo y caigo en frente de la puerta de una señorita, que para mi suerte justo estaba saliendo de su casa. Me estoy por levantar y miro hacia arriba, la señorita me ofrece ayuda, era bonita, rubia, ojos color avellana, pelo lacio y una sonrisa un tanto tímida, pequeña; quede atónito ante tanta belleza, no pensé que me pondría nervioso, pues no había razón para estarlo, o quizás si? quizás me había enamorado a primera vista?
Tuvimos una charla corta, me presente, le dije donde e estaba yendo, haciendo índole en que el grupo de chicos al que seguía me había dejado atrás y tenia que recuperar el paso para alcanzarlos. Me dijo su nombre, no lo recuerdo con claridad, pues llevaba apuro y por mas que me había pseudo enamorado, algo me decía que continué rápido, que no había tiempo.
Llego a una rotonda, justo allí había alcanzado al grupo de chicos, los cuales me ofrecen seguir con ellos, pero mi intuición me decía que no, que continúe solo mi propio camino, ellos toman una de las salidas de la rotonda, que apuntaba hacia el suroeste, yo tomo la contraria que se dirigía hacia el noreste, camino unos metros, y para mi agrado me encuentro con un grupo de gente, todos scout también, pero aquí había desde pequeños de 7 a grandes de 18 y dirigentes de 20 a 50 años. Les grite, pues el pañuelo que todos llevaban me parecía conocido, y me parecía conocido porque era mi pañuelo, el de mi primer grupo scout, ese pañuelo violeta, cuya flor de lis llevaba en la punta y tenia bordado en su costado tres franjas, una verde, una blanca y una azul.
Todos voltean a ver quien les gritaba, al verlos, eran todos conocidos, todos chicos que habían estado en el grupo antes y a muchos no esperaba verlos, pues se rumoreaba que habían abandonado, en ese entonces me había sorprendido ver a una señora, de por si no era alguien de mi agrado y era una señora la cual poseía actitudes altaneras y conservadoras, la cual siempre fue criticada por todo el grupo y ella criticaba al grupo también, pero ahora estaba actuando raro como si se hubiera amigado con el grupo, como si hubiera cedido ante el, como si hubiera cambiado su pañuelo naranja liso, por el pañuelo violeta con detalles.
Todos nos saludamos como si hubiéramos pasado años sin vernos, curiosamente atrás mio se había ubicado Flor Perachia, una chica, hija mayor de Adriana, una gran mujer (QEPD) que había sido la mejor amiga de mi padre en sus tiempos de scout, y habían sido grandes compañeros y dirigentes, siendo una dupla particular y enérgica.
Susana, una señora que había conocido a mi padre y Adriana, se acerca y da una especie de discurso, señalándonos a mi y a Flor como si fuéramos una dupla que prometería dentro del grupo (al cual no sabia si iba a volver, pues no era lo mismo de antes). Finalizado el discurso, queda en mi dar unas palabras, las cuales fueron sencillas, sobre todo enfocándome en cuanto extrañaba al grupo en general y a mucha de su gente.
Luego del emotivo discurso, surge un gran abrazo, abrazo el cual se fue uniendo gente que me conocía del grupo y más gente que iba llegando por el camino, que muchos no pertenecían al grupo, pero todos daban apoyo al abrazo, como si notaran que necesitaba uno, entre esa gente se encuentra mi padre, quien parecer se había calmado para posteriormente tener una charla pacífica, de padre e hijo.
Cierro mis ojos para disfrutar el gran abrazo, luego los abro, estoy en mi cama recostado, todo vuelve a la normalidad, todo era un sueño, todo había pasado en mi mente. Lo cual no significa que no sea real, solo que, no fue real para el resto de la gente, si no que solo para mi. Pero qué tan real podría haber sido, que me gustaría volver a ese sueño, para poder visitar a la chica rubia cuyo nombre no recordaba y de la cual me había enamorado aparentemente o para poder terminar de charlar con mi padre, o para poder terminar ese abrazo que había comenzado.

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